Pulsador de alarma

pulsador-alarma-1

No es broma… ayer “me llevé a mi casa” este cartelito del trabajo. Sí, ya sé que “está mal hecho”, que es una “acción condenable y execrable”. Todo fuera por una buena causa, aparte de que la empresa realmente no se va a arruinar por tal pérdida. Qué va, de hecho son una máquina perfectamente engrasada para facturar y ganar miles y miles de euros cada mes; mes tras mes. El perfecto capitalismo, pero en este blog no quiero hablar de esto.

Este cartelito, con esta circunferencia o mejor dicho este donut tan rojo y tan visible me va perfecto para… concentrarme. De hecho, cada vez que me tomaba un café de máquina me quedaba observándolo y me abstraía en él. Pero no para perderme en mis pensamientos, o en la constante ensoñación (ese cine interior, proyector/pantalla/sesión continua sin palomitas). No, me abstraía en el sentido de que me ayudaba a concentrarme en mí mismo. Aunque esto es un error del lenguaje, o de apreciación/definición garrafal: no se trata para nada de “mí mismo”, sino del Sí Mismo. La mente se concentra en sí misma, se ve a sí misma. O la conciencia se ve a sí misma, la atención se observa a sí misma observándose.

Sí, aunque pueda sonar tremendamente pedante, es la pura realidad: vamos más allá de lo personal. Nos vamos hacia lo transpersonal, y en verdad lo impersonal (eso es lo más fascinante).

Debo aclarar que toda esta sensación/experiencia/constatación no está ligada directamente al cartelito de alarma, ni ha surgido de su contemplación. Es una sensación/experiencia/constatación vivida innumerables veces a lo largo de muchos años. No solamente es eso: es evidencia, es certeza.

Veréis… (intentaré explicarlo): Cuando “uno” mira a la realidad, cuando “uno” mira “algo”, cuando “uno” mira a cualquier “objeto”, a todos los objetos, lo que sea, en realidad se está viendo a sí mismo. Es el Sí Mismo, el Ser Último o Único, o la Conciencia Universal la que se ve a sí misma. Siempre, en todo momento. Es un perfecto espejo, es reflexividad pura. Hacen falta entrenamiento, tiempo, concentración y práctica para ir dándose cuenta paulatinamente de esto. O para darse cuenta de ello un día, abruptamente, de golpe y porrazo. Obviamente, esta Conciencia Universal trasciende a fulanito y menganito, a Pedro, Pepe, María o Esme (¡!). Trasciende el “tú” y el “yo”, trasciende nuestras pequeñas identidades de andar por el mundo, nuestras imágenes mentales de nosotros mismos, nuestro ego, identidad convencional o “personaje”. El Sí Mismo… de hecho da un poco igual cómo lo llamemos: puede ser Mente Despierta, Ser Despierto, Buda, budeidad, Awareness…

Aunque pueda haber gente que no lo crea, o que no lo vea, o que no lo sepa, o que no se dé cuenta, o que lo niegue, o que discrepe, o que dude, o que tenga miedo de este hecho, o que no lo haya comprendido, o que jamás se lo haya planteado, que jamás haya sentido ese aguijonazo de la pregunta, la inquietud, la búsqueda… a pesar de los pesares y de todos estos “aunques”… somos ESO.

ESO, eso es lo que subyace en el “fondo” de nuestra mente, de la mente: esa conciencia, esa noción de “sí mismo”. Y también es lo que subyace en el “fondo” de la realidad aparentemente “objetiva” y “exterior”, más allá de la apariencia absolutamente cambiante y fenoménica del mundo o la realidad: el Sí Mismo se ve a sí mismo; siempre se está observando, siempre está siendo consciente de sí mismo. Cuando miramos a cualquier parte, siempre que miramos “algo”, sea lo que sea, es el Sí Mismo el que nos mira desde ahí, desde el fondo de la realidad.

Esa reflexividad, esa atención despierta es puro gozo, felicidad, Ānanda (bliss or happiness), o también se le ha llamado Sat-Chit-Ānanda , “the nature of reality”, “the source of all consciousness and all perfection” (Sat, verdad o ser absoluto; Chit, conciencia; Ānanda, bendición o felicidad); es pura energía, es pura conciencia del Sí Mismo, pura atención sin fondo, sin dimensiones o límites (espaciales o temporales). No hay medida, no hay fin ni final, no hay meta ni consecución. No es “algo”, porque es Todo y es Nada a la vez. No hay partes ni división; no hay dualidad, no hay sujeto ni objeto; es un Vacío, es Vacío. Es el Uno vacío y atemporal siendo consciente de Sí Mismo.

200px-hindu_symbols.svg_

Podrá sonar todo esto muy abstracto, muy difuso, muy lejano o muy teórico. O muy elevado y espiritual. Pero no, qué va: si no nos dejamos cegar por los conceptos, ideas o palabras, eso es lo que somos, y no solamente eso: insisto en que en todo momento “nos vemos a nosotros mismos” o hablando en propiedad, ESO se ve a Sí Mismo. Basta observar con profundidad, tenacidad y honestidad para darse cuenta de esto, para “realizarlo”, para “obtener” esa realización, para caer en la cuenta: más allá de los fenómenos de la realidad tal y como la entendemos o percibimos, cuando “miramos” cualquier cosa en verdad lo que estamos es viéndonos a nosotros mismos, a nuestro verdadero ser y conciencia.

Debería bastar con profundizar más y más en esta “visión” para caer en la cuenta. O tener una aspiración muy sincera o una voluntad muy firme. Voluntad de despertar, es obvio. Lo que ocurre es que solemos estar cegados por los pensamientos. Hay que ir más allá de los pensamientos, de la conceptualidad, del parloteo mental. Si no detenerlo, sí apaciguarlo en buena medida. Solemos estar inmersos en ellos y plenamente identificados con ellos. Y aunque seamos seres mentales (también) el ego no es la totalidad de esa faceta mental. Y aunque seamos seres mentales, antes que eso somos seres reales. Lo mental es solo una faceta de la realidad, y podríamos decir que “tras” la mente, o “antes” que ella están la Inteligencia y la Conciencia. Y eso somos. Basta profundizar, disipar telarañas o velos. Pero repito: todo esto no está tan lejos, porque cuando miramos cualquier objeto en apariencia distinto de nosotros, en realidad lo que ocurre es que el Sí Mismo se está viendo y observando, todo el tiempo. Por eso, y solo quizá, un objeto concreto como un donut rojo puede ser de gran utilidad para concentrarse o reflexionar profundamente en todo lo que se acaba de exponer.

Aparte de todo lo expuesto, uno puede darse cuenta paulatinamente, cada vez con más fuerza o claridad, o también de manera totalmente abrupta, de que el pensamiento, cualquier pensamiento, es agitación. Y entonces cesa en buena medida; los pensamientos se atenúan, se debilitan, se retiran al fondo, se diluyen de forma notable o paulatina, dejan de atosigar y de estar en primer plano, el plano protagonista, el plano de la creencia (“yo soy eso”) y de la identidad. Oh, qué inmenso alivio, qué inmensa tranquilidad; qué inmenso espacio y paz se abren. Es fácil imaginar cómo puede sentirse uno…

Podríamos hablar de un “salto” o de “profundidad”, quizá… Pero en esta delicada, fascinante y maravillosa aventura del despertar hacen falta “tenacidad”, “trabajo”, sincera “aspiración”, “voluntad” y muchas veces entrenamiento. No bastaría con decir o con repetirse meramente “quiero DESPERTAR” una o dos veces. Hay que profundizar, insistir, trabajar en ello. Pese a la aparente absurdidad de ello, desde aquí hago un “llamamiento”…

¡¡DESPERTAR!!

¡¡DESPERTAR!!

sirenas
Mis queridas amigas las sirenas hacía mucho que no aparecían en la blogosfera

7 comentarios en “Pulsador de alarma

  1. Esas sirenas resucitan a los muertos, a los muertos en vida.
    Eso de lo que hablas es el Tao, ¿ no has leído el tao te ching? Del señor Lao Tse. Es un libro precioso.
    Yo no lo termino de entender pero por ahí va.

    Me gusta

    1. Famosísimo libro que no he leído. Pero creo que lo tenía, porque recuerdo que iba con una especie de monedas con agujeros. Parece que las tirabas (3) y según qué combinaciones salían tenían unos significados u otros. Pero hablo desde la pura ignorancia. Bueno, el Tao va de que todo fluye, es una Unidad en la que no hay partes. No hay ego alguno que intervenga o pueda hacer nada, por tanto hay que dejarse llevar hasta cierto punto. Pero de hecho, como he comentado en otro blog, es el ego el que inicia el camino de regreso a casa, hasta su verdadera identidad…

      Me gusta

    2. “El Sí Mismo siempre se ve a Sí Mismo”… esta era la reflexión de este artículo. O sea, la conciencia eterna y omnipresente que siempre somos (lo que pasa es que habitualmente no nos damos cuenta). Dije un día de broma “el oso gigante en la gran tómbola de la iluminación” y tú también dijiste de broma “¡pues quiero el oso!”.
      Pues creo que aquí te traigo el oso. O como mínimo, y hablando en propiedad, una clara exposición conceptual. Qué maravillosa la charla, el enfoque y la sabiduría que transmite Rupert Spira con sus reflexiones y explicaciones. No conocía a esta persona. Lo explica de una forma admirablemente clara y asequible. Si crees que puedes emplear o perder los 19 minutos que dura este vídeo, adelante. Te animo a que lo veas, escuches y reflexiones sobre lo que dice. Merece la pena, creo que deberías verlo. Hace un símil realmente muy bueno entre la película que vemos a todas horas (o sea, los contenidos de la mente) y el observar a la propia mente, como la pantalla en la que se proyecta esa película en la que nos perdemos. Ver la pantalla, que la pantalla siempre está y ha estado ahí (la Conciencia) quizá es la clave. Ciao. Míralo, hazme caso. Yo lo he disfrutado.

      Me gusta

  2. En tao te king esta repleto de figuras y analogías que te sirven para todo. Es muy distraído leer unos cuantos versos y echarse a dormir con algo positivo en la cabeza. Mi memoria para la música es portentosa pero para lo escrito es un desastre, solo recuerdo del libro la analogía del junco que aprovecha su falta de consistencia para doblarse con el viento y permanecer siempre arraigado. Con lo cual esa debilidad es fuerza.
    Bueno voy a dormir con una música muy bonita de Beck en mi cabeza Nobody’s fault y con el proyecto de buscar mi ejemplar del Tao te King a ver si me ayuda a DESPERTAR, DESPERTAR

    Me gusta

    1. Jajaja, gracias por comentar. Sí, ya había escuchado algo de que ese libro se presta a interpretaciones muy abiertas. La analogía del junco ya la había escuchado, es muy buena. Sí, gracias a su elasticidad en realidad se hace más resistente. O sea, ser flexible se convierte en virtud. También he leído alguna vez que el agua, por ejemplo la corriente de un río, en realidad es más fuerte que la piedra, pues puede deshacerla con paciencia.
      Beck… pues ahora mismo ando muy desconectado de la actualidad musical.
      Mira, te voy a “regalar” con algo que leí ayer, me encantó. Es de una persona que anda ocupada en esto del despertar, se llama Anadi. Habla sobre la naturaleza de la mente. Esto es muy, muy bueno…
      “Una mente que está integrada con nuestra consciencia más alta es silenciosa incluso cuando piensa. Cuanto mayor integración, menos pensamientos. La mente se torna incrementalmente ausente hasta que se alcanza la condición de mente-mínima. La mente-mínima es la mente natural de una persona despierta. Es la mente positiva que está totalmente alineada con nuestra consciencia más alta. Esa mente es una expresión de nuestra creatividad y funciona en harmonia natural con la inteligencia universal”.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s