Agua y hielo

Vamos a establecer un símil, una comparación metafórica válida. Vamos a suponer que la Conciencia —que es lo que verdaderamente somos: Inteligencia, Mente Única, YoSoy, Sí Mismo, Solo-Ser… — es como un vasto océano. Es agua, es de naturaleza líquida. De proporciones infinitas e inabarcables. Siempre está fluyendo. En quietud y en movimiento a la vez. El mismo y nunca el mismo a la vez. Por estas mismas razones “es” y “no es” al mismo tiempo, como ocurre con los océanos físicos que conocemos. A propósito de todo esto, de la verdadera naturaleza y del mundo de las formas…

«Dos olas, una pequeña y la otra grande, se desplazan por el mar. De repente, la ola más grande ve la tierra aproximándose y se inquieta. Grita a la ola más pequeña: “¡Oh, no! ¡Ahí delante las olas están rompiendo y deshaciéndose! ¡Vamos a morir!”. Pero, por algún motivo, la ola pequeña no se siente alterada. Entonces la ola grande trata de convencerla, sin resultado. Finalmente, la ola pequeña dice: “¿Qué dirías si te digo que hay ocho palabras, y que si realmente las comprendes y te las crees verás que no hay razón para temer?”. La ola grande protesta, pero a medida que la tierra firme se aproxima se siente desesperada. Está dispuesta a probar cualquier cosa: ”Vale, de acuerdo, dime las ocho palabras”. “Bien”, dice la ola pequeña. “Tú no eres la ola, eres el agua”».

Pero este bonito “cuento” no es la reflexión central que ha motivado esta entrada, pese a su belleza y a la importancia de lo que se está transmitiendo. Es lo siguiente…

Si la Conciencia es un océano de agua, cada vez que nuestra conciencia adopta una forma, entonces “se cristaliza” en un pensamiento. En pensamientos, ideas, conceptos. Cuando la conciencia se concreta en algo el agua se vuelve hielo. Se cristaliza, literalmente. Toma una forma. Entonces, literalmente, se convierte en algo muerto, estático. Ya no fluye. Los pensamientos siguen formando parte de la realidad (la Conciencia) y siguen siendo agua, en el fondo, pero han adoptado una forma en la mente y ya en cierto modo “se alejan” de la fuente, o no dejan ver la verdadera naturaleza de donde surge todo: agua, Conciencia. La forma nos despista y nos engaña, enmascara la Verdad (pese a ser otro aspecto de la Verdad) porque las formas son… apariencias.

Al ser que ha despertado le quedan dos opciones: permanecer siempre siendo agua (Nirvana, la Paz, la Sabiduría) o saber reconocer (o darse cuenta, no olvidarse) que el hielo (Samsara, el mundo de las apariencias, Maya y su velo de ignorancia) en el fondo es agua. Sería esta última la forma “inclusiva” en la que….

… en la meditación pueden seguir apareciendo pensamientos, imágenes, formas mentales. Se observan con ecuanimidad, se dejan pasar como nubes en el cielo.

… Samsara es también Nirvana (aunque algunos puristas parezcan escandalizarse).

Pensamiento (cristalizado), ideas (cristalizadas) y lenguaje, palabras (de nuevo formas cristalizadas)… son primos hermanos.

«Definir es profanar».

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2 comentarios en “Agua y hielo

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