La leyenda de San Virilo

Acabo de leer algo que me ha llamado mucho la atención y que me ha encantado. Voy a reproducirlo aquí. Vitolosa (Virtudes Torres) en su blog narra de una forma muy resumida la leyenda de San Virilo. Aquí está:

«Aquel monje quedó extasiado oyendo cantar al ruiseñor. Tomó camino de retorno hasta el convento. Cuando llegó no le conocían. Él tampoco reconocía a nadie, nada era como lo había dejado apenas unos minutos antes.

Miraron libros, fechas, nombres, y por fin encontraron el suyo. ¡Había desaparecido hacía trescientos años!».

Esta fascinante historia podría interpretarse de diversas formas; o son varias las posibilidades que ha manejado mi mente. La primera y más obvia es que ese hombre santo, efectivamente, viviera lo que se conoce como un salto en el tiempo, o un viaje. Una anomalía —no espaciotemporal sino simplemente temporal—, que experimentara un salto en el continuum, o como mínimo una alteración en la percepción del tiempo (lo que para él fueron minutos o instantes para otros fueron cientos de años; lo cual enlaza también con la teoría de la relatividad de Einstein).

Hay otra explicación de carácter mucho más místico, y es esta la que me ha decidido a publicarlo en este blog: quizá sí que experimentara lo que se conoce como éxtasis espiritual o religioso. En esa contemplación de la naturaleza, de la Divinidad expresada en las maravillas de la creación —todo ello aunado en la experiencia, aunque aquí hagamos diferenciaciones conceptuales— quizá se experimentaría algo de carácter absolutamente atemporal. Se pierde en el tiempo, pues para él no importa ese concepto o ese aspecto, y es por eso que regresa trescientos años más tarde al convento. La cualidad de esa experiencia mística o espiritual —el éxtasis— “explicaría” la anomalía en la línea del tiempo (si es que éste es una línea, claro… ). Su mente y su espíritu se perdieron en la experiencia y para él fue perfectamente “normal” regresar al lugar de origen “a continuación”.

Todavía hay otra historia que me ha venido a la mente, a propósito de monjes u hombres santos “fuera de su tiempo”, o “fuera de lugar y tiempo”, o “desubicados”. Monjes a todas luces encuadrados en la tradición cristiana. Me refiero al tema musical “Supper’s Ready”, perteneciente a la banda Genesis y a sus años dorados, con Peter Gabriel al frente. Raúl en su blog se hace eco de esta extraordinaria canción y de lo que se narra en su no menos enigmática letra. Parece que Gabriel y su esposa Jill tuvieron alguna especie de experiencia extrasensorial, viendo desfilar al otro lado de la ventana a un grupo de siete monjes encapuchados.

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La narración que se recoge en la wikipedia acerca de esta experiencia, en palabras del propio Gabriel, es espeluznante, inquietante y a la vez extraordinariamente misteriosa:

«Parece que los padres de la esposa de Gabriel, Jill, vivían en una antigua casa, y en el último piso había un cuarto realmente extraño, drapeado de púrpura y negro, y permanentemente más frío que el resto de la casa. Ahora, por alguna razón, un día, Peter y Jill estaban ahí arriba, y tuvieron una experiencia realmente extraña. Peter no entra en demasiados detalles, pero probablemente fue algo sobrenatural, y dice que el clímax fue cuando miró a Jill y vio otra cara en lugar de la suya, una cara malvada… (al principio de la canción la letra dice “Juro que vi tu cara cambiar, no parecía estar bien”).

(…) 

Mientras ellos estaban teniendo su experiencia en el extraño cuarto de arriba, Peter miró afuera de la ventana y vio una procesión fantasmal en el jardín. Sintió como si sus vidas estuvieran en peligro en ese momento».

John Anthony, productor del sello Charisma y amigo de Gabriel les acompañó en una ocasión, y fue entonces cuando tuvieron esa extraña experiencia:

«Una noche, Anthony fue con Peter y Jill a la casa de sus padres en “Kensington Palace”. Estaban en un cuarto frío decorado brillantemente de turquesa y púrpura, en la parte superior de la casa. “Jill y yo estábamos conversando acerca del poder, fuerza y destino”, dijo Anthony. “De repente fui consciente de que la atmósfera del cuarto entero había cambiado. Jill había entrado en una especie de trance. De repente las ventanas se abrieron con el viento, seguido de un frío extremo, y a continuación este fenómeno psíquico”.

“Ninguno de nosotros, Peter, Jill o yo estuvimos usando drogas o bebiendo. Me di cuenta de que era una manifestación básica. Lo había visto antes, el cuarto estaba lleno de un frío humo astral, éter psíquico. Lo que me asustó, fue que comenzó a moverse en la forma de un torbellino —la gran rueda que proyecta los espíritus en la estratósfera—. No tiene nada que ver con la muerte. Es un fenómeno que puede ocurrir con personas de una gran psique. Si pasas por algo de esto, es muy probable que cuando regreses no seas el mismo”».

Volviendo a Gabriel y sus palabras:

«”Vimos nuestras caras en las del otro. Era como si algo más se hubiera puesto entre nosotros y estaba usándonos como punto de encuentro”, dijo. “La cortina se abrió por completo, aunque no había viento, y el cuarto se volvió helado. Y sentí que veía figuras afuera, figuras con capas blancas, y el césped en el que los vi no era el mismo césped que estaba afuera… ».

En esta extraña historia concurren muy diversos elementos, no solamente la visión de esos monjes: la increíble habitación, la transformación de su esposa… y mucho más que no será detallado aquí. Un complejo y extenso tema musical. Pero siendo historias muy diferentes, el nexo que me ha hecho conectarlas es el de “hombres santos viajando o manifestándose fuera de su tiempo”.

¿Suceden estas cosas, estas experiencias? Parece que sí, o como mínimo algunas personas afirman que les han sucedido. Es difícil encontrar “explicaciones racionales”. Sea como sea, la hermosa leyenda de San Virilo me ha encantado, y por otro lado la letra de “Supper’s Ready” ha acudido a mi mente…

No podía dejar esta entrada aquí. La curiosidad que “habita en mí” (es una forma eufemística de expresarlo, en realidad deberíamos decir “somos curiosidad”, al igual que “somos atención”) me ha hecho investigar. He dado con la leyenda completa. Estamos hablando del monasterio de San Salvador de Leyre y de la historia del reino de Navarra. Tomo de esta web la leyenda:

«San Virila, también conocido como Viril o Virilo, fue un monje benedictino nacido en Tiermas en el año 870, que llegó a ser abad del célebre monasterio de San Salvador de Leyre. Sobre este santo hay documentación sobre su existencia y participación en la vida eclesial de Navarra; textos del 928 le mencionan. Murió longevo, con fama de santo y su culto está presente en la región y en especial en los martirologios del Císter. Lo que ha hecho famoso a este abad es la curiosa leyenda que en torno a su vida ha surgido.

Se dice que en el 950, cuando el abad Virila contaba con 80 años de edad, salió del monasterio en una caminata por la Sierra de Errando a una fuente cercana absorto en la meditación de los misterios de Dios y buscando respuesta al misterio de la eternidad, sin comprender cómo se podría estar tan contento sin experimentar aburrimiento, ya que la presencia de esto último implica imperfección y por tanto incompatibilidad con el ideal de felicidad y plenitud en el cielo. Estando meditando en esta idea apareció de pronto un ruiseñor cantando y revoloteando en la espesura del bosque, lo que dio un encanto a la belleza del lugar. Abstraído por esta belleza el abad cayó en un profundo sueño a la orilla de la fuente.

Cuando despertó, se dio cuenta de que el paisaje a su alrededor había cambiado y decidió retornar inmediatamente al monasterio para continuar sus deberes aunque le fue difícil encontrar el camino de regreso. Al llegar descubrió un monasterio diferente y a los monjes con hábito blanco y no el tradicional negro; la comunidad que él había dejado antes de marchar también era irreconocible. Nadie conocía al abad por lo que se genera una expectación dentro del monasterio hasta que descubren que hacía trescientos años había existido un abad llamado Virila que había desaparecido en el bosque cuando fue a hacer un paseo. La tradición cuenta que escuchó la voz de Dios: Virila, tú has estado trescientos años oyendo el canto de un ruiseñor y te ha parecido un instante. Los goces de la eternidad son mucho más perfectos. Entonces apareció el ruiseñor llevando en su pico el anillo abacial que fue a colocar en el dedo de Virila el cual volvió a ocupar el cargo hasta que Dios le llamó a comprobar finalmente la gloria de la eternidad».

Para los aficionados a cuestiones paranormales, lo relatado aquí encaja perfectamente con una anomalía o salto en el tiempo. Lo extraordinario también es que se fusiona con una experiencia de carácter místico (contemplación o éxtasis).

Y añadiré una última cosa: trasladado a la tradición, ideología y contexto cristiano o católico, se está hablando claramente de cuestiones como la meditación o la paz mental (interior o de espíritu), lo mismo que se hace por ejemplo en el budismo. Solo que se adopta terminología cristiana (“los misterios de Dios”, “los misterios de la eternidad”… ) y por supuesto se adopta una visión teísta de la existencia. Aquí lo dejo…

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El monje y el ruiseñor, en un óleo conservado en Leyre, Navarra.

 

 

13 comentarios en “La leyenda de San Virilo

    1. Pues la leyenda es solo eso… una leyenda, y hay que tomarla con todas las precauciones. Seguro que la tradición cristiana y otras están cargadas de ellas. Vamos, que “lo espiritual” y “Dios” dan carta abierta, son terreno abonado. Lo cual me hace gracia.
      A mí me ha llamado la atención “Virila” en forma femenina. Desconozco si “viril” va por lo de “masculino”.
      Bonita y curiosa leyenda, me llamó la atención. Toca el tema del éxtasis y esa parece la causa de perderse en el tiempo.
      Namastebeso.

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  1. Te cuento una anécdota graciosa. A la consulta de una amiga, que es médico de familia, fue un hombre y le dijo que no se encontraba bien, que se sentía “viril”. Una mezcla de viral y febril. A lo mejor era el santo.
    Y después de esta tontería, no me extraña que Viril el de la leyenda entrara en trance al escuchar al ruiseñor. Es una maravilla su canto.

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    1. Viril… entre lo viral y lo febril… oye, pues no es tan descabellado. Buen uso del lenguaje. Hay gente pa tó. Pues la anécdota es cómica y absurda, pero muy graciosa. Pues sería el santo.
      Te cuento otra, para que veas. Yo me partí de risa. Trabajo en un hotel. Una vez un oficial de mantenimiento fue requerido a una habitación porque una clienta no sabía cómo abrir o desplegar la sábana y meterse en la cama. Increíble. Necesitaba un mapa o un libro de instrucciones.

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  2. vitolosa

    What me ha dejado ojiplática todo lo que ha dado de sí cincuenta palabras. Currado, currado y fabulosa la descripción tanto de un salto temporal, como de una contemplación mística.
    Buenísima recopilación de datos y casos.
    Muchas gracias por compartir, siempre abiertas las puertas de mi blog.
    Un abrazo.

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  3. ¡¡Ja!! Por mucho que se empeñara Gabriel y su chica de esos años en disimular su potentísimo trip con el ácido alegando ‘no haber tomado nada ninguno de ellos’… sencillamente, no cuela. Por aquel entonces ya eran famosas sus muchas aventuras con el LSD y el cannabis. Pero no era cuestión de relatarlo al público o a los periodistas.

    Respecto a la ‘Santa Compaña’ (el desfile de monjes en el horizonte) parece una especie de arquetipo que se da en muy distintas partes de este plano. Casualidades de la vida, servidor también la avistó de pequeño; en un trance de fiebre; y justamente en Navarra.

    Sin embargo estas readaptaciones cristianas de la metafísica más alta, empeñándose siempre en personalizar los fenómenos mágicos en términos de entes o “dioses” o “diossss” no tienen en absoluto nada que ver con la auténtica esencia de toda experiencia mágica o incluso rutinaria.

    No hay entes involucrados en ninguna percepción de vida; tan solo son principios; somos fenómenos. Inclusive el principio prístino y primordial del ‘Uno’ que cita el Neoplatonismo, Plotino en las Eneadas, o la Mónada. Tampoco aquéllo es un ser, en términos de sujeto.

    Todo acaba justamente donde empieza… cual concluye el Mahabhárata: Sunyiata puro y duro.

    Y como reacción a ese Vacío-Infinito… surge la Vida, que no pasa de ser una acción por sí misma; tan solo un verbo.

    Y el saber de semejante detalle “baladí” es lo que impele el más alto cuanto de libertad, sencillez y franqueza.

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    1. Muchas gracias por la visita y también por seguir el blog. Yo no soy fan de seguir a nadie, lo siento. Solamente al Buda, jajaja, y no tiene blog propio.
      Varias cosas brevemente…
      Ni idea de que se trataba de un viaje de LSD y que eso lo ocultó a los medios, cosa por otro lado perfectamente comprensible.
      No había caído en que esa procesión de monjes es la famosa ‘Santa Compaña’. Claro, gracias por el apunte. Hablamos entonces de esa famosa “Santa Companya”, de hecho el título de un disco de los gallegos Golpes Bajos. Parece, no ando muy puesto, una visión o como dices un arquetipo muy de Galicia y de los territorios norte de la península. Y además lo experimentaste en Navarra, tiene mucha guasa el tema. Más casualidad imposible.
      No puedo estar más de acuerdo. Con la ausencia de sujeto u observador, y que todo son procesos o acciones, un devenir o realidad totalmente impersonal. Y los apuntes que haces, en efecto hablamos de sunyata, del vacío o vacuidad budista. La gente normal y corriente parece no entender que de esa “nada” surge todo, como bien señalas. Exacto, “estas readaptaciones cristianas de la metafísica”, por eso me siento tan cercano e identificado con el budismo principalmente. También con el Advaita Vedanta.
      “El vacío es la forma y la forma es el vacío”, dice un famoso sutra budista.
      Y por otro lado, Ramana Maharshi, uno de los exponentes del Advaita Vedanta, lo formuló así:
      «”Yo Soy” es Dios». En el sentido de señalar al Sí Mismo o Conciencia. La respuesta está dentro de uno mismo, es uno mismo, porque en verdad no hay ningún “uno”, en todo caso un “Uno” muy grande, la Totalidad, pero sin centros ni núcleos. Ese es el paso que da el budismo comparado al AV, el salto hacia esa vacuidad. Y como dices eso es la más absoluta libertad, la pura potencialidad, pero no de “alguien en concreto”.
      Encantado de charlar contigo.

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      1. Un detalle extremadamente importante sería reparar en el hecho de que la sentencia… ” ‘Yo soy’, es diossss”… ni de coña podría atribuirse a Ramana. En primer lugar porque el morfema ‘dios’ no existe en su lengua original (tamil); ni tampoco en el marati, el dialecto mayormente usado por Nisargadatta (a quien aprecio bastante más que a Ramana por su capacidad dialéctica en el ámbito de la complejísima exposición de la esencia última del advaita)… y sin embargo las últimas transcsripciones de los Nirupanas de este último están literalmente infestaditas de semejante mantra judeocristiano… en lugar de utilizar las acepciones ‘Brahma’, ‘Brahman’, ‘Parabrahman’, o… en su defecto ‘Atman’, ‘Vishnu’, ‘Shiva’, ‘Krishna’, ‘Rama’, ‘Kali’, ‘Devas’, etc., etc., etc., así como cualquiera de los vocablos dados en India para designar a los miles y miles de supuestos “dioses” de que allí se dispone, ya bien pertenecientes al acervo del período védico o al posterior, del hinduismo.

        Los textos de ambos autores han sido escandalosamente corrompidos en las traducciones efectuadas por editoriales occidentales por obra y arte de la nefasta influencia de los think-tanks jesuitas o incluso de la editorial San Paolo del Vaticano; y eso aun a pesar de la probable asepsia inicialmente empleada en ese aspecto por quienes transcribieron las notas o grabaron las cintas de audio durante los satsangs públicos de ambos, respectivamente en el Ramanashram de Tiruvannamalai (en Tamil Nadu) y/o en el ashram de Nisargadata (en Mumbay). Hablaríamos principalmente de Jean Dunn y Maurice Frydman… entre otros:

        https://realization.org/p/nisargadatta/dunn.intro-consciousness-and-the-absolute.html

        https://en.wikipedia.org/wiki/Maurice_Frydman

        En India, las nociones más prístinas de las religiones nastika (no teístas) están siendo reacondicionadas para servir a la agenda de la mafia vaticana, la UNESCO y la ONU, empecinados desde hace ya décadas en sincretizar un código religioso unificado para la totalidad del mundo. Para ello se ven obligados a apropiarse de los conceptos metafísico-religiosos de terceros y en ello no disimulan en incluir a su falsa entidad divina “diossss” en textos tan originalmente nastika ya bien budistas, taoistas, zen, tántricos, jainistas o shivaistas (de Cachemira). Necesitan insertar ese MANTRA (de magia negra) para que el público siga HIPNOTIZADO por la noción del arquetipo de AUTORIDAD por excelencia y que lo reconozcan en términos ontológicos; esto es… como entidad… (en lugar del principio fenoménico no personal al cual se podría llegar a conceptualizar como ‘primera causa’).

        De no llegar a lograrlo de este modo no podrán seguir controlando a las pueblos desde su privilegiada posición de dominio en la que llevan más de 1700 años campando a sus anchas junto con las clases de la aristocracia, monarquía y gobernantes en general.

        Iglesia y Estado han de ir de la mano para controlar la jugada a nivel global… (como bien reparó Maquiavelo en sus legajos). Se viene haciendo así desde la era de Akhenaton… que se sepa… o incluso desde bien antes, en Sumeria.

        No conviene olvidar que el cristianismo no es más que una expropiación y plagio mal parado de la Tanaj / Torah hebrea en cuya primera traducción al griego koiné (en la Septuaginta compilada en Alejandría de Ptolomeo II Filadelfo) se substituye la acepción en plural ‘los elohim’ por el singular ‘diossss’; et… voilà: Surge el Viejo testamento cristiano en formato cien por cien teocrático-monoteísta.

        A posteriori se le añade una invención de narrativa ulterior (texto neotestamentario) para colmar las aspiraciones mesiánicas del pueblo habitante en territorios de Judea durante las conquistas romanas; para ello la aristocracia del linaje de los Piso, y/o quizás los escribas más duchos de la élite de las dinastías Flavio-Claudias (Séneca hijo, Plinio el joven, Lactancio, etc.) se habrían encargado de redactar los cuatro evangelios sacándose de la manga el inexistente carácter del tal “Jesucristo”; probablemente lo habrían hecho con la ayuda de Clemente de Alejandaría o incluso Eusebio de Cesárea y hasta también el judío traidor Flavio Josefo.

        Ten en cuenta que no hay ni un solo historiador más o menos coetáneo (no apologeta) que mencione siquiera de lejos al personaje vórtice por excelencia del dogma oficial de Occidente: El famoso “Jesucristo”.

        Precisamente se trata de una investigación muy concreta en la que me he ido especializando con el paso del tiempo; soy consciente de que da lugar a auténticos quebraderos de cabeza entre los más propensos a asumir transcripciones de la historia más ancestral sin plantearse las obvias ‘gotas de veneno’ que se han podido ir desparramando desde distintos ámbitos de interés de cada época; hoy en día, principalmente en los textos o crónicas originarias del relevante legado metafísico de Oriente… inmensamente más científico, veraz y fidedigno que cualquier dogma teocrático occidental, basado mayormente en la adoración de “deidades” (arquetipos de autoridad, frente a los que sentirse prácticamente unos esclavos sumisos e insignificantes).

        De manera que, te recomendaría aplicar cierta cautela en ese aspecto… (XD!)

        We will keep in touch later, brother.

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