¡Solo hay pensamientos!

Esta pasada noche, como muchas de estas últimas noches, ha sido absolutamente extraordinaria, maravillosa, dichosa, hermosa… Como muchas de estas últimas noches, me han dado las dos y las tres de la madrugada despierto. De hecho, muy despierto, notablemente despierto. En plena crisis sanitaria por el coronavirus, no tengo obligación alguna de madrugar ni de hacer nada específico. Qué suerte, lo sé. En plena crisis sanitaria por el coronavirus, nada altera mi “camino”, mi “progreso” interior, mental, espiritual, en pos de mi verdadera identidad, de la verdadera naturaleza de la mente. La Mente… y no hay nada más que la Mente, y esto no es pura habladuría. Sí, trabajando a toda máquina en pos de esa paz, de ese silencio, de esa claridad, de esa apertura, de esa comprensión cabal. En lugar de en una cueva del Himalaya, en una cueva del Carmel barcelonés. El “confinamiento” está en la mente; la soledad en verdad está en la mente, como expuse un día hace meses: en los contenidos, en la agitación o la paz reinantes.

Seguir leyendo “¡Solo hay pensamientos!”