El elefante y el discípulo que entendió mal

Circula una historia por ahí, normalmente vinculada al Advaita Vedanta (hinduismo), que cuenta lo que le sucedió a un discípulo que entendió mal las enseñanzas de su maestro. La historia es bastante graciosa, y por supuesto va con moraleja incluida. Hace ya un tiempo que di con ella. Detrás de una historia aparentemente “tonta”, “ridícula” o “cómica” se esconde una lección muy profunda e importante. Existen diferentes variantes. Ya que me he acordado y he visitado distintos artículos, aprovecho para publicarlo.

La historia mejor desarrollada y que mejor se adapta a lo que leí hace meses la tomo de “El Rincón Literario” (Revista Vivat Academia), corrigiendo algunos pequeños errores:

Brahmán

Arturo Pérez París

«Para los hindúes Brahmán es la realidad suprema, el Alma Cósmica o Mente Única. A menudo los maestros hindúes declaran dirigiéndose a los discípulos: “Tú eres Él”, indicando así que todos somos como las olas en el gran océano —Brahmán—, y que la ola está contenida en Él.

Resulta que un joven fue a visitar a su mentor y después de estar un buen rato charlando, el maestro espiritual dijo al muchacho:

Tú eres Brahmán. Todo es Brahmán.

El joven se retiró muy contento. Dejó la casita del mentor espiritual y se puso a pasear tranquilamente por la ciudad. Iba por medio de la calzada y de repente vio que, en dirección a él, se acercaba un descomunal elefante.

—¡Apártate, apártate! —gritaba a pleno pulmón el muchachito que viajaba a horcajadas en el musculoso cuello del elefante—. Por favor ¡apártate, apártate!

El discípulo se dijo a sí mismo: “¿Apartarse? ¡Vaya tontería! Si todo es Brahmán, este elefante, que es también Brahmán, no va a agredirme a mí que soy igualmente Brahmán. No me apartaré”.

El elefante avanzó implacablemente hacia el discípulo. Cuando estaba frente a él le rodeó con la trompa, lo elevó en el aire y lo lanzó a una veintena de metros. El resultado es que el joven se fracturó numerosos huesos y hubo de estar en cama varias semanas. Medio repuesto, indignado, fue a visitar al maestro. Nada más estar ante él, se le encaró para decirle:

¡Vaya clase de maestro eres! ¿Así que todo es Brahmán?

Casi enfurecido, le contó al mentor lo que había sucedido. El maestro sonrió levemente y dijo:

Amigo mío, si todo es Brahmán, ¿me puedes explicar por qué no hiciste caso a Brahmán avisándote de que te apartaras?».

Como he dicho, hay distintas variaciones en la historia. En la mayoría de versiones el elefante arrolla, atropella y pisa al discípulo, dejándole hecho puré. Y en muchas de las versiones el maestro casi no puede contener la risa. Nos da una versión más simplificada Daniel Tubau, en una entrada titulada “Coincidencias significativas”. Tubau refiere así las palabras del maestro una vez oído el incidente:

“Ya, dice el maestro, pero tú también eras el conductor del elefante y ¿es que no te oíste a ti mismo diciéndote que te apartaras?”.

También, y con muy buen criterio, asocia esta historia con un chiste acerca de unas inundaciones en Bilbao. Chiste que también conocía. Muy gracioso. El mensaje sigue siendo el mismo: puede que “Dios” esté ahí, o una dimensión o comprensión espiritual de la realidad, o una Unidad subyacente, pero es mejor que toquemos de pies en el suelo y seamos pragmáticos…

Cae una lluvia torrencial y un vecino, Patxi, se lo toma todo con mucha calma.

“Patxi”, le dicen sus vecinos, “mejor que te refugies porque va a caer una buena”. Y Patxi responde que no: “Dios proveerá”. Sigue la lluvia y las calles comienzan a inundarse.

Le dicen a Patxi que salga de casa y él dice que no: “Dios proveerá”. La lluvia llega ya hasta el segundo piso de las casas y Patxi se sube al tejado.

Llegan unos vecinos en una barca y le dicen: “Sube, Patxi, que te vas a ahogar”. Y Patxi que no: “Dios proveerá”.

Patxi ya está agarrado a la antena, con el agua al cuello, cuando llega un helicóptero y le dicen: “Sube por la escala, Patxi, que te ahogas”. Y Patxi que no: “Dios proveerá”.

Total, que Patxi se ahoga.

Llega al cielo y se encuentra con Dios y le dice: “Dios, qué pasa pues, que me has dejado morir. Yo que pensaba que me ibas a ayudar…”.

Y Dios le dice: “Hombre, Patxi, te mandé a los vecinos nada más llover, te mandé la barca, te mandé un helicóptero, ¿qué más querías que hiciera?”.

Finalmente añado, de cosecha propia, que sobre esto de la Unidad o identidad subyacente y la multiplicidad de las formas, quizá los irlandeses del grupo U2 lo entendieron mejor que el desdichado protagonista de la historia, pues ya dijeron en su tema One:

«We’re one but we’re not the same».

4 comentarios en “El elefante y el discípulo que entendió mal

    1. ¿Los chistes, en plural? Lo del elefante, aunque gracioso, no es un chiste. Pensé después que es posible que la historia del discípulo arrollado haya pasado de verdad, y quién sabe cuántas veces. No me extrañaría. Cosas de tomarse las enseñanzas a rajatabla.
      El de Patxi buenísimo. Me lo habían contado antes. Es cierto, esa expresión también me pasó por la cabeza.
      Namastebesos.

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