ABOUT

(5 de enero del 2019)

“El camino del despertar”… puede sonar terriblemente pretencioso y prepotente. Puede sonar a que tengo “algo que enseñar” a los demás, unas “enseñanzas que impartir”, una “sabiduría que transmitir” y cosas por el estilo. A que me creo o considero una especie de maestro o gurú espiritual, alguien que quizá está “en un nivel superior”, quizá incluso creyendo estar “iluminado” o “despierto”. No, no van por ahí los tiros ni esas son mis pretensiones o creencias.

Tampoco que estoy “en posesión de la verdad absoluta” (otro clásico). No. Simplemente éste es un blog donde voy a ser sincero, honesto, directo y lo más claro posible. Es decir, explicativo. Porque lo que voy a hacer es explicar experiencias por las que he pasado y no pocas reflexiones, impresiones y pensamientos —conclusiones— que considero válidas, o como mínimo creíbles e interesantes, y que han ocupado una gran parte de mi vida, por no decir su totalidad. Y que además considero de una gran importancia. Así que éste es un espacio que espero dé pie a la reflexión, la comunicación, el compartir y explicar, también el aprender y el descubrir. Y a abrirse, por mi parte seguro que así será. Intentaré explicar con la mayor claridad posible muchas de esas conclusiones o pensamientos, voy a llamarles también intuiciones o visiones, aun sabiendo que puede sonar pretencioso. Básicamente se trata de intentar explicar cómo ha funcionado y funciona mi mente, el pensamiento. No a explicar qué pienso sino cómo pienso —la maquinaria—, cómo funciona mi mente, cómo opera el razonamiento. Y es por eso que me atreveré a hacerlo extrapolable en buena medida: de hablar por mí quizá podemos pasar a hablar de cómo funciona el pensamiento humano, como mínimo en cierto grado. Este es un terreno resbaladizo y complicado: no se trata exactamente de explicar cómo funciona el razonamiento lógico ni de por qué sacamos ciertas conclusiones y no otras, sino de algo que quizá se produce antes: insisto, cómo opera el pensamiento. Creo que esa mirada hacia el interior, ese esfuerzo por ampliar y agudizar la visión puede aportar mayor claridad hacia justamente eso: nuestra naturaleza interior, nuestra verdadera identidad, nuestro ser, qué somos y cómo somos.

¿La “verdad”? Palabra ciertamente espinosa y peligrosa. Cada uno tendrá la suya o las suyas. Este no pretende por otra parte ser un blog donde se hable de religiones o religión. Tampoco de Dios en el sentido convencional. Ni de dogmas, de que hay que creer en algo o de por qué hay que creer y en qué hay que creer. Que nadie “se asuste” por otro lado o haga aflorar sus recelos si muchas de las imágenes que decoran este blog hacen alusión a religiones o cosas por el estilo —el budismo especialmente, Buda, mandalas, ascetas e hinduismo, incluso Jesús cargando la cruz—. Calma, que no cunda el pánico. Solamente es un poco de atrezzo ad hoc, imágenes a mi juicio bonitas. De la misma forma, por más que aparezcan muchas frases de pensadores o místicos, especialmente de Krishnamurti y Ramana Maharshi, o se hagan frecuentes alusiones al Buda, esto no quiere decir que este pretende ser un espacio donde simplemente repetimos como loros, aceptamos lo que nos dicen o implícitamente asumimos que determinadas personas representan o ejercen cierta autoridad intelectual o espiritual. No, porque la pura verdad es que huyo de las palabras “autoridad” y “seguir”. Y por tanto de cosas como hacerse acólito o discípulo. No: seguir no va conmigo. Recuerdo una de las muchas divertidas escenas de la película La vida de Brian: el protagonista, creo que después de despertarse, abre la ventana de su estancia para encontrarse sorprendido a una multitud que esperaba su aparición… y sus palabras. Él les dice que no representa ninguna autoridad, que no tiene nada que enseñarles y que no tienen que seguirle a él ni a nadie en absoluto. A lo cual la multitud responde enfervorizada y empieza a aclamarlo con signos de una fe ciega en él y sus “enseñanzas”: ha conseguido o desencadenado justamente lo contrario a lo que acaba de decirles. Una escena genial.

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«Brian, aclamado por el pueblo como el mesías, se asoma a la ventana de su humilde hogar».

Quizá la sinceridad y naturalidad de Brian es lo que provocó tanto “éxito”. De la misma forma me atrevería a decir que Krishnamurti caló tantísimo en su mensaje y llegó a miles de personas en todo el mundo, que le escuchaban con auténtico interés, porque transmitía autenticidad y nada de dogmatismo. Es por eso que ya está apareciendo en este blog, con sus reflexiones, incluso antes de que publique la primera entrada: porque reconozco que ha sido alguien muy importante en mi vida y que ha ejercido una influencia notable. Pero no: la cosa no es que funcione en el sentido de que yo le leo y entonces acoplo mis pensamientos a lo que dice, sino que funciona en el sentido de que al leerlo he sentido una enorme afinidad, coincidencia y cercanía con las experiencias propias y previas que son de mi cosecha. Es esta la razón de que quizá le cite a menudo; a él o a ciertas conclusiones o líneas básicas del budismo. Pero ni quiero ni este va a ser un blog donde limitarse a repetir lo que dicen otros, aceptar, decir amén y mantenerse en el mero nivel de las ideas: al contrario, todo lo que voy a exponer parte de experiencias, conclusiones y sensaciones propias. Es después que aparecieron estos señores y otros, con los que me sentí muy identificado y afín.

He dicho algo de pasada pero que en el fondo es de suma importancia: las ideas. No creo que para llegar a la “verdad”, a descubrir o entender en parte la verdadera naturaleza de nuestro ser, de lo real, debamos limitarnos al terreno de las ideas. Ninguna idea, conclusión, reflexión o dogma nos llevará al verdadero conocimiento o sabiduría, y menos aún si viene de fuentes externas. El punto clave es que hemos de trascender el mero pensamiento, o como mínimo el dual o convencional, e intentar ir más allá, o mirar hacia dentro con mucha mayor profundidad —cosa que justamente hizo Krishnamurti—, pero eso no implica que le sigo, sino que le descubro un día y le encuentro tremendamente profundo, acertado, claro e intuitivo.

He repasado aquí muy por encima algunas palabras o ideas que pueden resultar espinosas o generar controversia. Ello me da pie a seguir con vocablos o conceptos como espiritualidad o trascendencia, con sus respectivos adjetivos, u otros como “alma”, “divinidad”, “inmortalidad”, “luz”, “iluminación”… e incluso “verdad” o “conciencia”. Soy consciente de que estas palabras pueden provocar recelo, desconfianza, escepticismo, dudas, innumerables preguntas, incomodidad, incluso risa o burlas. Incluso rechazo frontal, resistencia y, cómo no, miedo. Miedo… cuántas actitudes de rechazo se generan a partir del miedo.

Y también me imagino que los ateos, agnósticos, escépticos, descreídos, desconfiados, nihilistas, racionalistas empíricos, fanáticos de la ciencia (como si la ciencia tuviera que chocar con todo esto frontalmente… ) y otras posturas mentales semejantes puede que rechacen de plano toda insinuación que apunte a una realidad trascendente o espiritual. Negación absoluta y radical a que pueda haber algo más allá, más profundo, real y verdadero que trascienda la mente y el cerebro, y por tanto la conciencia (que considerarán un mero producto de estos dos últimos). También, cómo no, el cuerpo físico y nuestra existencia finita.

Voy a matizar que, si tiene algún sentido la palabra “trascender”, para mí tiene una connotación no de ir más allá en el sentido de más lejos, o más arriba, sino de mirar y percibir con mucha mayor atención e intensidad dentro de nosotros mismos, de nuestra conciencia. “Más allá” puede que signifique “más hacia la profundidad”, “más profundamente” o “más hacia adentro”.

Bien, he querido hacer también un muy rápido balance de “dificultades” quizá añadidas, de posibles actitudes o enfoques mentales —muy legítimos— si uno tiene intención de hablar de toda esta temática con sinceridad y a través de un blog. Y a pesar de todo ello voy a volver a afirmar que sí, que para mí existe una verdad más profunda y un nivel mucho más “auténtico” de nuestro ser, con respecto a la manera en que habitualmente funcionamos. ¿Será que la mente corriente, cotidiana, racional y divisoria no se da cuenta de todo esto?

Me ha salido un “About” mucho más largo de lo que imaginaba en un principio. He empezado a discurrir, discurrir y discurrir. Una de las cosas que en cierta medida se intentará evitar en este blog. Quiero ir finalizando reiterando de nuevo que éste no es un blog que hable de religión, ni de Dios, ni del alma o de si hay vida después de la muerte, ni de dogmas o verdades absolutas. Pero todo esto se irá desgranando, espero que con calma y con tiempo. Krishnamurti utilizaba a menudo la expresión “la madeja del pensamiento”, en el sentido de que ésta empezaba a desenrollarse y ya era muy difícil parar el proceso. Yo me he empezado a enrollar, como es mi costumbre, y ahora podría decir, en este sentido, que “me conozco a mí mismo”. Esta expresión tan trivial ya podría dar mucho juego y mucho sobre lo que reflexionar. ¿En verdad me conozco a mí mismo? ¿Quién se conoce? Creo que el que dice conocerse es el ego, ese personaje ficticio, la construccion mental, la mente racional. Y se conoce quizá solamente hasta cierto nivel. En verdad el “mí mismo” es el “sí mismo”, y en realidad un pensamiento tan fundamental y digno de reflexión como “aquí no hay nadie más que el yo real (y no mental), nadie más que yo mismo (sin imagen reflejada)”, se convierte en “aquí no hay nadie”. Somos el vacío, somos la ausencia de observador o de partes. Conciencia… pura, indistinguida e incondicionada.

Para terminar, hay tres razones fundamentales que me llevan a crear este blog:

—La primera: como se habrá adivinado fácilmente, esta búsqueda espiritual y estas inquietudes forman parte de mi vida desde que tengo uso de razón, desde que dejé de ser un niño. Y en verdad son algo importantísimo, que me define, por no decir lo más importante para mí.

—La segunda: que ya va siendo hora, después de tantos años, de que empiece a escribir sobre todo ello, a comunicarlo abiertamente, ojalá que a compartirlo con otras personas. De alguna manera necesito escribir y comunicar, necesito darle salida a esta parte fundamental de mi vida.

—Mi vida poco a poco va llegando a su final. He tomado la decisión, hace muy pocos días, de que voy a pasar de las palabras, de los razonamientos y las ideas a los hechos, a la acción. Es decir, basta de mantenerse en el mero nivel de las ideas, de la teoría, de hablar de espiritualidad e iluminación. Voy a movilizar mis energías, en la medida que pueda, para intentar abrirme a esa atención total, a la luz, al verdadero ser interior. Voy a ponerme las pilas y empezar el trabajo interior, un esfuerzo consciente de mi mente y de mi ser para intentar trascender este ego que tristemente nos constriñe, este personaje mental que es una máscara y que es totalmente limitado y limitador, real pero ficticio. Esto implica un esfuerzo considerable, porque hay que poner mucha energía y deshacer hábitos consolidados a través de décadas, nada menos.

La película Matrix es una excelente analogía de este despertar. Como le dije a una persona hace pocos días, en cierto sentido lo necesito. En cierto sentido no aguanto más. Coincidimos esta persona y yo: una vez iniciado este camino, ya no hay vuelta atrás.

tenor

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4 comentarios en “ABOUT

    1. Hola. Gracias por comentar. La verdad es que este comentario tuyo me resulta bastante sorprendente. No sé, supongo que pretendo explicarme, y también dar salida a todo eso: lo que pienso, cómo me siento, lo que he experimentado o experimento, mi forma de enfocar, ver y vivir todo esto. Que es bastante desordenada, caótica y una mezcla de muchas fuentes, la verdad. No me extraña que pueda llegar a desconcertar. ¿Podrías ser más específico en esa observación tuya? ¿Qué quieres decir, que no tienes del todo claro si pretendo convencer a los demás o por el contrario no, algo así? Bueno, pretendo exponer.
      Acabo de releer bastante trozo de este about y me he sentido bastante ridículo, la verdad sea dicha. Y que me enrollo que no veas, innecesariamente. Pero es lo que hay.

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  1. Por cierto mi segundo intento de conectar aquí.
    He intentado comentar en música Ad hoc y no ha habido manera.
    Así que allá va.
    57 videos vaya desmesura y algunos de más de varias horas.
    Hecho en falta videos de Ravi Shankar, la mejor conexión entre la espiritualidad de la india y occidente de los 60 y 70. Sin Ravi George Harrison no nos habría dejado tantas maravillas.
    También te dejo una joya del jazz espiritual que te hablé.

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    1. La página de música en verdad cuesta bastante de cargarse, por los 57 vídeos. Es mucho, me he planteado hacer 2 mitades o sustituir vídeos por links. Será esa la razón de que no hayas podido comentar. Pero ya lo dejé y dejé de buscar. Para no sobrecargar. Es cierto, Ravi Shankar. Ese disco que he puesto lo tengo en CD casualmente. Música fascinante y embriagadora. Consideré que ya había bastante variedad y sobre todo cantidad. Por otro lado varios de los vídeos son tan largos porque es música para meditación, o de fondo para relajarse, nada más. No creo que puedan considerarse obras en el sentido estricto, aunque tendrán autores, claro. Pero bueno, al tiempo, la página puede experimentar cambios en la alineación. Gracias por la música, la escucho ahora.

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