Stop questions

unnamed

«The stopping of all questioning is the most powerful understanding».

(Ramesh Balsekar, maestro de Advaita Vedanta y discípulo de Nisargadatta Maharaj)

Wow. El poder y la profundidad de esta reflexión —de esta gran verdad— son brutales. Totalmente de acuerdo.

 

«Yo absoluto, yo limitado: mismo, mismo»

Comentario mío de hace tan solo unos minutos. A Marié, en su blog Reflexiones de una estudiante budista, acerca de una entrada que me ha parecido sencillamente magistral. Muy bella y acertada. El comentario…

Seguir leyendo ««Yo absoluto, yo limitado: mismo, mismo»»

El sabio y el anillo

Rescato esta historia de cierto blog. Es una entrada publicada en el 2011 por Jesús Miravalles Gil (tiene diversos sitios de temática espiritual).

Sabiduría zen. Hermoso, acertado, profundo. Allá va…

—Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

Seguir leyendo «El sabio y el anillo»

Me pierdo

Olga Rubal parece que es —si no lo he entendido mal— profesora de inglés, pero también y no menos, escritora, dibujante y bloguera. Anteayer por la tarde «me perdí» durante un buen rato por su blog, un sugerente e interesante espacio donde se combinan acertados y reflexivos textos —o poemas— con fantásticos dibujos hechos por ella misma.

Quiero rescatar y resaltar un fragmento, de esta entrada en concreto, un escrito que me ha encantado por su notable sensatez y reflexividad. Pero después de citado se entenderá el motivo de haberlo hecho. Porque Olga, sencillamente, «lo clava»…

«… finalmente y en este momento presente, al entrar de nuevo en un aula o al enfrentarme a un alumno en sus necesidades particulares, me recordó lo bien que me sentía en esos instantes. Solo puedo compararlo a cuando dibujo. Me pierdo y me desvanezco. Me olvido de mí misma para ceder ante lo que surge. No me ocurre cuando escribo. Es tan sencillo como eso. Encontrar tu elemento».

Seguir leyendo «Me pierdo»

La leyenda de San Virilo

Acabo de leer algo que me ha llamado mucho la atención y que me ha encantado. Voy a reproducirlo aquí. Vitolosa (Virtudes Torres) en su blog narra de una forma muy resumida la leyenda de San Virilo. Aquí está:

«Aquel monje quedó extasiado oyendo cantar al ruiseñor. Tomó camino de retorno hasta el convento. Cuando llegó no le conocían. Él tampoco reconocía a nadie, nada era como lo había dejado apenas unos minutos antes.

Miraron libros, fechas, nombres, y por fin encontraron el suyo. ¡Había desaparecido hacía trescientos años!».

Esta fascinante historia podría interpretarse de diversas formas; o son varias las posibilidades que ha manejado mi mente. La primera y más obvia es que ese hombre santo, efectivamente, viviera lo que se conoce como un salto en el tiempo, o un viaje. Una anomalía —no espaciotemporal sino simplemente temporal—, que experimentara un salto en el continuum, o como mínimo una alteración en la percepción del tiempo (lo que para él fueron minutos o instantes para otros fueron cientos de años; lo cual enlaza también con la teoría de la relatividad de Einstein).

Seguir leyendo «La leyenda de San Virilo»

El campesino chino y su hijo

Hace ya bastantes años escuché una parábola o cuento que me gustó mucho. Una historia cargada de sabiduría y enseñanzas. En aquella ocasión creo recordar que se ambientaba en el seno de una tribu de indios norteamericanos. Pero parece que la ambientación original procede de China: un pobre labrador y su hijo.

Sin más preámbulo, ahí va la historia. Versión desarrollada y versión mucho más corta y simplificada…

«Una historia china habla de un anciano labrador, viudo y muy pobre, que vivía en una aldea, también muy necesitada.

Un cálido día de verano, un precioso caballo salvaje, joven y fuerte, descendió de los prados de las montañas a buscar comida y bebida en la aldea. Ese verano, de intenso sol y escaso de lluvias, había quemado los pastos y apenas quedaba gota en los arroyos. De modo que el caballo buscaba desesperado la comida y bebida con las que sobrevivir.

Seguir leyendo «El campesino chino y su hijo»

El filo de la navaja

filo4

El cuchillo que todo lo corta.
La luz (cegadora) que todo lo penetra.
La atención que todo lo abarca.
La sabiduría que todo lo comprende.
La autenticidad que todo pensar deshace.
El amor que todo lo impregna.
El (hecho de) ser que todo lo trasciende.
La afirmación básica y primigenia.
La irradiación que se expresa antes que cualquier cosa.
La irradiación que es lo único verdadero y real.
La integración que diluye cualquier división o dualidad.
La quietud que todo lo traspasa.
El cielo sin nubes.
La claridad diáfana.
El Todo que es la Nada.
El Vacío (No-Ser) que ES.
El No-Yo que es la verdadera identidad.
Lo inaprensible que sin embargo es lo fundamental.
La Mente sin mente.
La observación sin observador.
La Verdad sin palabras.
La Realidad impersonal.
El sonido de una sola mano batiendo palmas.
La espada que todo lo atraviesa.
El filo de la navaja.

El hombre y la carretera

Experiencia cumbre… la mente de repente hace «¡bang!» o «¡boom!» (o quizá «¡catacroc!») y la conciencia experimenta una expansión total. Se diluye cualquier frontera mental. El sujeto —mejor dicho, la mente— se identifica plenamente con la totalidad de la existencia. «Uno/a» se siente «uno con Todo». Es una experiencia análoga a la que sufrió Adyashanti y que fue recogida en este blog…

«El 17 de agosto sentí un dolor agudo en la base de la nuca y tuve que reducir mi meditación a quince minutos. El dolor, en vez de mejorar como había esperado, empeoró. El clímax fue alcanzado el día 19. Yo no podía pensar, no era capaz de hacer nada, y mis amigos me obligaron a permanecer en cama. Luego quedé casi inconsciente, aunque me daba cuenta muy bien de lo que sucedía a mi alrededor. Volvía en mí diariamente cerca del mediodía. Ese primer día, mientras estaba en tal estado y más consciente de las cosas que me rodeaban, tuve la primera y más extraordinaria experiencia. Había un hombre reparando la carretera; ese hombre era yo mismo, yo era el pico que él sostenía, la piedra misma que él estaba rompiendo era parte de mí, la tierna hoja de hierba era mi propio ser y el árbol junto al hombre era yo. Casi podía sentir y pensar como el hombre que reparaba la carretera, podía sentir el viento pasando a través del árbol, y la pequeña hormiga sobre la hojita de pasto. Los pájaros, el polvo, y el mismo ruido eran parte de mí. Justo en ese momento pasaba un auto a cierta distancia; yo era el conductor, la máquina y las llantas. Conforme el auto se alejaba, yo también me alejaba de mí mismo. Yo estaba en todas las cosas o, más bien, todas las cosas estaban en mí, las inanimadas como las animadas, las montañas, el gusano y toda cosa viviente».

(Jiddu Krishnamurti)

Seguir leyendo «El hombre y la carretera»

La lluvia (雨)

Éste es el ideograma (kanji) de lluvia en japonés…flat750x075f-pad750x1000f8f8f8.u2

Uno de los ideogramas básicos, más sencillos. Pero a la vez sumamente gráfico. Y vaya, me acabo de llevar una auténtica sorpresa: siempre pensé que representaba un gran ventanal y la lluvia vista a través de él, pero acabo de ver en una ilustración la leyenda «una nube de la cual se precipitan gotas». Pues también es perfectamente posible. Ambas interpretaciones. Me quedo con la ventana; no voy a cambiar ahora. Se lee ame (あめ).

Seguir leyendo «La lluvia (雨)»